INTRODUCCIÓN
Desde un punto de vista general
se puede afirmar que la ciencia
médica no ha estado acertada
al adjetivar como degenerativo un
conjunto de enfermedades que afectan
a un elevado número de ciudadanos
y que, básicamente, se pueden
considerar benignas.
Es observación habitual
en nuestras consultas como el
paciente acude asustado portando
algún informe en el cual
se acuña un genérico
como este: "Cambios degenerativos
en las articulaciones interapofisarias
lumbares". En el léxico
médico de nuestra especialidad
la palabra en cuestión
sólo indica "articulaciones
que están sufriendo algún
tipo de deterioro o desgaste".
Por razones no muy claras los
enfermos asocian el citado término
a situaciones graves, progresivas
e invalidantes en el futuro.
Realizada esta salvedad semántica,
podemos definir esta patología
como aquella que presentan un
grupo de enfermedades que tienen
como síntoma común
la presencia de dolor lumbar ("lumbalgia"
o "lumbago") acompañado
o no, por dolor a lo largo de
un trayecto nervioso en extremidades
inferiores ("ciática").
El carácter degenerativo
de este grupo anuncia el origen:
Desgaste o deterioro de alguna
de las cinco unidades que a modo
de articulaciones forman la columna
lumbar (5 vértebras, cinco
discos y las facetas posteriores
que las unen). Dado que en el
interior de la columna lumbar
se alojan las raíces nerviosas
( a modo de final de la médula)
es fácilmente comprensible
que si "el desgaste vertebral"
no afecta al canal por donde discurren
estas raíces, no habrá
ningún tipo de compresión
y por tanto la enfermedad se manifestará
con dolor lumbar pero sin irritación
de ningún nervio de las
extremidades. Habrá lumbalgia
pero no ciática. No obstante,
es habitual, que en estadios avanzados
del "proceso degenerativo
lumbar" se produzca compresión
de alguna raíz nerviosa
y la lumbalgia con ciática
sea un síntoma rutinario.
A continuación describiremos
de manera somera las enfermedades
más comunes que constituyen
este grupo.
A.
HERNIA DISCAL LUMBAR
¿Qué es?
El disco intervertebral es una
estructura que interpuesta entre
las diferentes vértebras
actúa como un distribuidor
de carga, permitiendo que cualquiera
que sea la posición de
la columna, esta se trasmita armónicamente.
Desde un punto de vista anatómico
consta de una parte periférica
llamada anillo fibroso que contiene
en su interior un tejido más
elástico e hidratado conocido
como núcleo pulposo. La
rotura de alguna de las fibras
del anillo facilita la expulsión
de parte del núcleo a su
través pudiendo comprimir
alguna de las estructuras del
sistema nervioso, alojadas en
el interior de la columna. Esta
situación se conoce como
hernia discal (HD).
¿Porqué
se producen? Al contrario
de lo que se piensa, el origen
traumático es el más
infrecuente siendo el desgarro
degenerativo del anillo la causa
habitual. No está siempre
claro el porqué acontece
este hecho, pero es muy posible
que exista una cierta predisposición
personal (¿genética?)
que explique determinadas hernias
que se producen en jóvenes
y sin antecedente de traumatismo.
¿Qué síntomas
presenta? Habitualmente
el cuadro clínico comienza
con dolor lumbar agudo o subagudo
que "bloquea" la columna.
Es frecuente que el paciente se
encuentre doblado hacia delante
realizando cualquier actividad
y al intentar incorporar siente
un dolor lumbar agudo que le deja
en situación de "bloqueo".
En horas o más normal,
en días, el dolor se irradia
a una de las extremidades constituyendo
un síndrome ciático
y caracterizado por dolor en el
trayecto del nervio y/o sensación
de hormigueo o acorchamiento.
El dolor suele aumentar al toser,
estornudar, permanecer quieto
de pie o al sentarse. El paciente
acompaña estos síntomas
con sensaciones de cambios de
temperatura en piernas, inquietud
etc.
¿Cómo se
diagnostica? La anamnesis
(lo que el paciente relata) y
la exploración del médico
suelen ser suficiente para realizar
una aproximación. Las radiografías
simples no son útiles para
visualizar una HD pero se necesitan
para descartar otras lesiones
asociadas. El TAC ("escáner")
o RM (Resonancia magnética)
son las pruebas reinas para concretar
el diagnóstico y definir
el tipo, tamaño y situación
de la hernia (figura 1).
 |
Figura
1 |
La electromiografía (EMG)
aporta una prueba objetiva respecto
al grado de lesión que la
HD ha producido a la raíz
nerviosa.
¿Cómo se
trata? En principio y
salvo amenaza de parálisis
en el nervio afecto, la HD tiene
un tratamiento fundamentalmente
conservador, con reposo en la
fase más aguda (2-3 días)
y medicación analgésica-antiinflamatoria.
Es útil el empleo de esteroides
(dexametasona) en pautas de corta
duración. El tiempo de
espera es de aproximadamente 6
semanas. A partir de este momento
y si el dolor sigue siendo muy
intenso se planteará el
tratamiento quirúrgico.
Siguiendo este criterio es previsible
que al menos un 80% de las HD
no precisen cirugía. Aunque
hay múltiples técnicas
quirúrgicas (láser,
nucleotomías, laminectomía
clásica, microdiscectomía...)
son estas dos últimas las
que han superado el aval del tiempo
y siguen siendo en nuestro criterio
las que ofrecen resultados más
predecibles.
B.
DISCOPATÍA DEGENERATIVA
LUMBAR
¿Qué es?
Se trata de una patología
muy prevalente (número
de pacientes afectos en un momento
dado) y que se puede definir como
un cuadro clínico de lumbalgia
con o sin ciática motivado
por la perdida de altura de uno
o varios discos. A partir de la
sexta década de la vida
la perdida de altura en los espacios
discales se puede encuadrar como
parte del envejecimiento natural
del organismo. La diferencia estriba
en la propia sintomatología,
puesto que la ganancia en edad
no necesariamente se acompaña
de lumbalgia ni ciática.
El problema que nos afecta puede
aparecer a cualquier edad a partir
de la tercera década si
bien es más frecuente en
torno a la quinta o sexta.
¿Porqué
se produce? La deshidratación
progresiva de uno o más
discos del segmento lumbar bajo
origina un acercamiento entre
los cuerpos vertebrales, conocido
como pinzamiento discal, que tiene
como consecuencia el que las "articulaciones
vertebrales" no trabajen
de manera armónica produciendo
dolor lumbar o ciático,
si alguna de las raíces
del nervio se ve atrapada.
¿Qué síntomas
presenta? Habitualmente
cursa con lumbalgia crónica
con alguna crisis de agudización.
El dolor es de características
mecánicas pues aumenta con
la actividad y se exacerba al realizar
hiperextensión. El dolor
ciático, si está presente,
no es diferente
 |
Figura
2 |
al que pueda aparecer en otras patologías.
¿Cómo se
diagnostica? Una entrevista
y una exploración sosegada
son de importante ayuda en el
enfoque inicial. Los medios de
apoyo diagnóstico comprenden
radiografías funcionales
(realizadas en máxima flexión
y extensión) y RM como
más habituales. La finalidad
de la primera prueba es comprobar
si la perdida de altura discal
es estable o inestable en cuyo
caso la vértebra superior
se desliza hacia atrás
al realizar una extensión
forzada (retrolistésis).
La RM mostrará el grado
de deshidratación discal
(responsable del pinzamiento)
así como posibles compresiones
de las estructuras nerviosas (figuras
2 y 3).
¿Cómo se trata?
El tratamiento es fundamentalmente
conservador mediante rehabilitación,
medicación de apoyo, pérdida
de peso si precisa, faja lumbar,
actividad física
 |
Figura
3 |
moderada. etc. Las condiciones laborales
deben ser analizadas. Se trata de
evitar crisis agudas y que la situación
de cronicidad sea perfectamente
tolerable, con poca merma de la
calidad de vida. Las indicaciones
de tratamiento quirúrgico
son escasas y están en relación
siempre con el grado de afectación
clínica y la pérdida
de calidad de vida que experimenta
el enfermo. En este caso la técnica
base consiste en liberar el canal
vertebral de toda compresión
si existiera y artrodesar (fijar)
los discos afectos con el apoyo
de instrumentación (figura
4).
De esta manera y aún a
costa de perder parcialmente la
movilidad, se pretende disminuir
el
 |
Figura
4 |
dolor lumbar a niveles que no
precisen medicación o sólo
de manera ocasional, permitiendo
la reincorporación a una
vida de actividad. Otras técnicas,
como la Prótesis discal,
son más novedosas y sugerentes
pero los resultados obtenidos
no han mejorado los de la artrodesis
por lo que aún es pronto
para generalizar su uso.
C.
ESTENOSIS DE CANAL LUMBAR
¿Qué es?
La configuración anatómica
de una vértebra implica
la existencia en su parte media
de un orificio denominado agujero
vertebral por cuyo interior discurre
el sistema nervioso. La superposición
de las diferentes vértebras
origina que la suma de todos estos
orificios constituyan el llamado
canal lumbar. La disminución
de sus diámetros, sobre
todo en sentido anteroposterior,
constituye un cuadro patológico
que se conoce como estenosis de
canal lumbar.
¿Cómo se
produce? Habitualmente
en el curso del envejecimiento
se producen fenómenos degenerativos
de los diferentes componentes
de la columna. Estas situaciones
comportan el desarrollo de hipertrofias
de las facetas articulares, protrusiones
discales, engrosamiento de ligamentos,
etc.. que cuando se producen hacia
el interior del canal vertebral
ocasionan su estrechamiento. Se
puede afirmar que salvo en algunas
situaciones de estenosis congénita,
el origen habitual del problema
es degenerativo.
¿Qué síntomas
presenta? Aunque la lumbalgia
mecánica (aumenta con la
actividad) está casi siempre
presente, el cuadro típico
es aquel que consulta una persona
en torno a 60 años, refiriendo
dolor lumbar de instauración
lenta acompañado de dificultad
progresiva para caminar. Esta
situación es conocida como
claudicación neurógena.
El paciente comienza a pasear
y al cabo de una distancia variable
(mas larga al principio de la
enfermedad) nota que sus piernas
"no van" y se tiene
que detener un cierto tiempo,
al cabo del cual puede de nuevo
comenzar a caminar hasta que reaparecen
los síntomas, de nuevo
se detendrá y así
sucesivamente. En fases avanzadas
de la enfermedad no podrá
caminar más de 100 metros
sin detenerse. A medida que se
acerca el momento de detenerse
presentará dolor en una
o las dos extremidades inferiores
a veces recordando una ciática
y en ocasiones más difuso
y peor definido. De manera progresiva
se produce una cifosis lumbar
notando el paciente que se encorva
hacia delante.
¿Cómo se
diagnostica? La descripción
de los síntomas es tan
característica que ya nos
pone sobre aviso. La exploración
es de poca ayuda salvo la constatación
de la caída anterior de
la columna lumbar. La claudicación
de origen vascular presenta un
cuadro parecido pero "la
parada" se produce siempre
por dolor localizado a nivel de
los gemelos y en la exploración
se constata con facilidad el déficit
circulatorio distal. El TC y la
RM nos permiten medir los diámetros
del canal y por tanto confirmar
el diagnóstico de sospecha
(figura 5). Se considera, que
a nivel lumbar, 11 mm es el diámetro
anteroposterior por debajo del
cual la compresión del
sistema nervioso es de tal calibre
que ocasiona la claudicación.
No obstante no se puede considerar
axiomático, pues es relativamente
habitual ver pacientes con 10
mm y pocos síntomas.
¿Cómo se trata?
La enfermedad tiene una evolución
muy lenta y aunque no existe un
tratamiento médico que aumente
los diámetros, se puede afirmar,
que en fases iniciales, la medicación
analgésica-antiinflamatoria
y la rehabilitación ayudan
a superar
 |
Figura
5 |
las crisis que se presentan. Cuando
los periodos intercríticos
son cada vez más breves y
cuando la capacidad de caminar sin
detenerse es cada vez mas corta,
la cirugía se aproxima como
única solución. En
situaciones intermedias y como compás
de espera se intentan (sobre todo
en gente de elevado riesgo quirúrgico)
las infiltraciones epidurales con
resultado satisfactorio pero que
precisan repetirse cada cierto tiempo.
La solución definitiva solo
la puede ofrecer la cirugía
restaurando los diámetros
del canal a medidas lo suficientemente
amplias como para que el sistema
nervioso no sufra ningún
tipo de compresión. Esta
técnica se conoce como Recalibrado
lumbar y dependiendo de cada caso
se asociará o no a artrodesis
de los segmentos afectos. En casos
bien seleccionados los resultados
suelen ser excelentes en cuanto
a recuperación de capacidad
para caminar.
ESTA INFORMACION ES GENERAL
Y TEORICA. NUNCA DEBE PREVALECER
SOBRE LA QUE LE APORTE SU ESPECIALISTA
EN CIRUGÍA DE LA COLUMNA,
ÉL ES EL QUE MEJOR CONOCE
SU CASO CONCRETO