Columna Cervical - Esguince Cervical

Qué es

El esguince cervical es una lesión que se produce principalmente por la hiperextensión del cuello al recibir un impacto por detrás. Aunque generalmente es una lesión leve, sus síntomas son importantes y muy variables, dependiendo principalmente de la intensidad del accidente y de las características del paciente, su musculatura y la existencia de patología o alteraciones previas. Es la lesión más común en los accidentes por alcance (el latigazo cervical), y la gran mayoría de las veces se sufre sin culpa alguna.

Causas

La causa es un mecanismo de transferencia de energía al cuello, por aceleración o deceleración brusca, que puede ser resultado de un impacto trasero o lateral. Especialmente estas acciones vienen de accidentes o colisiones que ocurren de vehículos a motor, pero también ocurren en otras ocasiones, como zambullidas, etc. La transferencia de energía puede provocar excepcionalmente lesiones óseas o de los discos intervertebrales, Pero la mayoría de las veces no hay heridas de los tejidos.

La expresión latigazo cervical expresa el mecanismo causal. Más concretamente, un mecanismo de energía al cuello que no define mucho un diagnóstico. Muchas veces, las consecuencias de esta acción quedan diluidas en una etiqueta muy genérica, como puede ser "cervicalgia" o etiquetarse con la expresión de "esguince cervical" sin más, pero en realidad su uso es a veces poco concreto e incluso hasta confuso. Podemos concluir con que un latigazo cervical es una acción, y un esguince cervical una consecuencia de ello.

Es por su frecuencia y por el deterioro en la calidad de vida que provoca que el esguince cervical se estudia tanto desde el ámbito sanitario como del sector del automóvil, tanto por parte de fabricantes como de aseguradoras.


Síntomas

Esta lesión se produce la mayoría de las veces por un impacto trasero o un alcance entre vehículos, que puede afectar a músculos, discos, nervios y tendones del cuello o de cualquier otra zona de la columna vertebral.

Los síntomas más habituales son debilidad en los músculos, dolores de cabeza y espalda o vértigos. Generalmente tardan en desaparecer pocas semanas, pero cabe la posibilidad de tener consecuencias más a largo plazo, que en el peor de los casos pueden ser permanentes.

Otros síntomas que se pueden producir son: rigidez en el cuello, dolor en el cuello irradiado a hombros y/o brazos (cervicobraquialgia), dolor en la parte baja de la espalda, mareos, adormecimiento del brazo o la mano, zumbidos en los oídos, sordera y ruidos o pitidos de oídos (acúfenos), visión borrosa o alteraciones visuales, problemas de concentración, alteraciones y pérdidas de memoria, disfunción de la articulación temporomaxilar, vértigo, ansiedad, insomnio, cansancio e irritabilidad.

Las mujeres, curiosamente, tienen más del doble de posibilidades que los hombres de sufrir un esguince cervical, debido a su menor fuerza en los músculos del cuello.


Diagnóstico

El diagnóstico de un esguince cervical es puramente clínico, y suele hacerse mediante la historia clínica y la exploración física. Se sospecha cuando, tras un accidente de coche en el que se ha producido un movimiento de hiperflexión / hiperextensión del cuello, aparece inmediatamente o a las pocas horas un dolor en el cuello y/o cabeza, con o sin dolor irradiado al brazo, habitualmente con limitación dolorosa de la movilidad y a veces con sensación de inestabilidad o mareo.

En la exploración física han de buscarse comportamientos indicativos del dolor del paciente, como los gestos, la fricción de la zona o su protección. Debe anotarse qué movimientos del cuello le causan dolor, cefalea o mareo. La medición de la movilidad del cuello sirve también para valorar la evolución de la lesión y, en caso necesario, para valorar sus secuelas. Las disestesias pueden hacer aconsejables las exploraciones neurológicas específicas para descartar los poco frecuentes casos de lesiones asociadas.

El resultado de las pruebas complementarias (radiología, electromiograma, etc.) puede y suele ser normal, o mostrar alteraciones irrelevantes que se observan en muchas personas sanas y que muy probablemente ya estaban presentes antes del accidente y no son responsables de los síntomas.

Tratamiento

La mayoría de los casos evolucionan bien; el dolor puede tardar unas semanas en desaparecer, pero tiende a hacerlo. Según los resultados de los estudios científicos realizados, el riesgo de que se convierta en crónico es mucho mayor en aquellos casos en los que convergen, además del accidente, ciertos factores adicionales físicos, psicológicos, sociales y culturales (como una musculatura débil y poco coordinada, ansiedad, o situaciones laborales que tiendan a prolongar la duración de la baja). En esos casos, el dolor puede convertirse en crónico y resultar difícil de tratar.

Ese buen pronóstico espontáneo aconseja reservar los tratamientos más complejos para los casos excepcionales en los que el dolor persiste sin mejorar durante mucho tiempo. Aplicar tratamientos innecesariamente complejos, o en fases demasiado tempranas, ha demostrado retrasar la recuperación del paciente y tener un efecto iatrogénico innecesario sobre la recuperación de la actividad diaria.

Históricamente se ha asumido que el dolor causado por el latigazo cervical se debía a una distensión de los músculos y ligamentos (por ello el nombre de“esguince”), por lo que para evitar que se realicen movimientos que puedan repetir o agravar el desgarro de los ligamentos el tratamiento habitual incluía inmovilización relativa con un collarín rígido o blando. Ccomo además el reposo alivia el dolor los pacientes suelen encontrase mejor con collarín.

Sin embargo, cuando se han analizado los resultados, se ha demostrado que el collarín no sólo no mejora la evolución de los pacientes sino que la empeora, pues reduce el tono muscular y aumenta la sensación de fragilidad y miedo al movimiento. Así, hoy en día se recomienda restringir al máximo su uso, reservándolo para los primeros días o para situaciones puntuales en las que el paciente siente mayor riesgo o va a estar expuesto a vibraciones, como al conducir, y acortando su uso tanto como sea posible.

El tratamiento más eficaz debe comenzar por la educación del paciente enfocada en intentar reducir el reposo y el uso del collarín y fomentar el retorno a una vida progresivamente normal tan pronto como sea posible, incluyendo la movilización y el ejercicio que son los que disponen de más pruebas de su eficacia. El tratamiento para un esguince cervical suele ser bastante común; antiinflamatorios, reposo junto a un periodo largo de tratamiento de fisioterapia para aliviar el dolor y fortalecer muscularmente el cuello y los hombros. Después del accidente el fisioterapeuta aplicará medidas analgésicas y ayudará a empezar a mover el cuello suavemente y a recuperar la estabilidad, cuya falta es la mayor causa de problemas. Lo ideal es un inicio del tratamiento fisioterapéutico inmediato o poco después de haberse producido el accidente y cuando el cuello haya recuperado su movilidad, debe insistirse en la fisioterapia para hacer ejercicios que entrenen y fortalezcan la musculatura cervical, evitando una recaída de las molestias.

La existencia de datos que sugieren que, en algunos casos, la lesión de las articulaciones facetarias cervicales puede participar en la persistencia del dolor por latigazo cervical, ha llevado a proponer las infiltraciones y la rizolisis por radiofrecuencia en los casos que resisten a todos los demás tratamientos. Ese procedimiento consiste en anestesiar los nervios que recogen la sensibilidad de esas articulaciones, y aunque en otros casos de síndromes mecánicos del raquis ha demostrado carecer de efecto, algunos datos sugieren que podría tenerlo en los casos de dolor persistente por latigazo cervical.

Se ha planteado el uso de toxina botulínica para evitar la contractura muscular que se entiende causa el dolor. Sin embargo, las pruebas científicas actualmente disponibles no demuestran su efectividad en estos casos.

La cirugía no está indicada en esguince cervical puro y está reservada para los casos excepcionales en los que se producen fracturas inestables o lesiones discales graves. Salvo en estas raras circunstancias en los casos de dolor desencadenado por latigazo cervical, aunque se resistan a todos los demás tratamientos, los resultados de la cirugía impiden recomendarla como tratamiento habitual.