Lesión Medular

Qué es

La médula espinal es una estructura nerviosa albergada en la columna vertebral, cuya función es transportar información entre el cerebro y el cuerpo de forma bidireccional. Junto con el cerebro, forma el llamado sistema nervioso central, y se encarga, a través de los 31 pares de nervios raquídeos o sistema nervioso periférico, de transmitir las sensaciones de tacto, dolor, temperatura y posición del cuerpo al cerebro, y de transportar las órdenes emitidas por el cerebro al cuerpo. Dichas órdenes pueden ser órdenes conscientes de movimiento, funciones inconscientes como el tránsito intestinal, la presión arterial o el control de la temperatura corporal, o semiinconscientes como el control de esfínteres.



Los nervios raquídeos y sus ramificaciones llegan hasta cada centímetro del organismo, y lo comunican con una parte concreta del cerebro. Existe un verdadero mapa corporal en el cerebro, en lo que se refiere a sensibilidad y movilidad. Las funciones inconscientes del organismo como la frecuencia cardiaca o la temperatura corporal tienen un sistema de regulación algo más complejo, pero también requieren estar conectados con el sistema nervioso central.

Una lesión medular por tanto, consiste en la interrupción de estas carreteras de doble sentido en su recorrido entre el cuerpo y el cerebro, y tendrá como consecuencia la interrupción de sensibilidad de los territorios recogidos por los nervios por debajo del nivel de la lesión, la incapacidad de movilidad en estos mismos territorios, y lesiones asociadas respecto a las funciones corporales inconscientes según la altura de la lesión. Su gravedad será mayor cuanto más alto sea el nivel de la misma.

Causas

La causa de una lesión medular puede ser fundamentalmente traumática (accidente de tráfico, precipitación, traumatismos de alta energía).



Fractura vertebral lumbar traumática



















Fractura cervical traumática

Pero también, tumoral (por invasión del canal medular de una masa cancerígena), vascular (cese de irrigación con resultado de muerte celular por isquemia) o infecciosas (compresión por abcesos infecciosos)…

Síntomas

Las lesiones medulares pueden ser completas o incompletas, en función de si preservan alguna función por debajo de la lesión, y se clasifican en función de la altura a la que se produce la lesión. Podemos distinguir 3 grandes grupos de lesiones en función del nivel:

  • Cervical: incapacidad para mover brazos y piernas o tetraplejía:
    • Por encima de C3: pérdida de contracción del diafragma y capacidad respiratoria.
    • C4: puede conservar muy leve movilidad sobre hombros.
    • C5: puede mover hombros y bíceps.
    • C6: puede conservar algo de control en muñecas.
    • C7-T1: puede mover manos con dificultad.
  • Tóraco-lumbar: incapacidad para mover piernas o paraplejía:
    • T1-T8: no control sobre músculos abdominales.
    • T9-T12: control sobre músculos abdominales, puede mantener el equilibrio sentado.
  • Cono medular y cola de caballo: pérdida de control de esfínteres y disfunción sexual en muchas ocasiones: la afectación de la sensibilidad y movilidad voluntaria de las piernas es menor, conservando muchas veces la capacidad de deambular.

Diagnóstico

Ante una primera agresión, la médula responde entrando en shock medular (cursa con hipotensión y bradicardia), fase más aguda y crítica en la que pueden aparecer graves complicaciones asociadas. En esta fase se produce una rápida pérdida del control motor, sensitivo, y anulación de reflejos, entrando en fase flácida muscular. A nivel medular, el proceso que se acompaña es una intensa inflamación local a nivel de la lesión que puede incluso extender el daño a niveles adyacentes en un intento por reparar la lesión.

Las principales complicaciones en esta fase son las pulmonares, donde la neumonía por la ventilación asistida es la principal causa de muerte en esta fase hasta en un 43%. Además, puede haber complicaciones cardiovasculares  y tromboembólicas.

La fase de shock concluye cuando el paciente empieza a recuperar los reflejos musculares (pueden ser días o meses), y el cuerpo empieza a desarrollar un estado de espasticidad, situación muscular de contracción mantenida que puede incluso acortar los músculos.

Tratamiento

El Objetivo es:
  • Mantener las funciones vitales
  • Evitar el daño medular secundario
  • Evitar las complicaciones derivadas de los déficits neurológicos.
Ante sospecha de lesión Medular de debe trasladar al paciente en UCI móvil e inmovilizado con colchón de vacío y dama de Elche.

A la llegada a urgencias se debe realizar:

Evaluación primaria: A (vía aérea), B (respiración), C (circulación)
Evaluación secundaria:
  • Valoración clínica general
  • Exploración neurológica específica
  • Pruebas de imagen (TAC, RMn)

Tratamiento Médico:

Mantener las primeras horas leve hipertensión arterial, adecuada perfusión medular y oxigenación tisular. Adecuado hematocrito y normoglucemia.

A día de hoy, el tratamiento de un shock medular consiste en el mantenimiento del paciente en unidades de cuidados intensivos para controlar el desarrollo de complicaciones médicas asociadas. La utilización de altas dosis de corticoides (metilprednisolona) que clásicamente se han utilizado en la fase de shock, en un esfuerzo por controlar la reacción inflamatoria asociada al daño neurológico inicial, hoy en día no existe evidencia cientifica de su utilidad.

Tratamiento Quirúrgico:

Existe en la actualidad una clara tendencia a la recomendación de cirugía precoz (< 24 horas), sobre todo en las de causa traumática, que suponga la necesidad de “descomprimir el canal medular” lesionando y/o estabilizar mediante una “artrodesis con instrumentación”, para evitar daños mayores y para facilitar el posterior manejo del paciente en su rehabilitación.

La técnica quirúrgica variará, en cualquier caso, en función de la experiencia del cirujano y variabilidad, existiendo gran variabilidad.





























Tratamiento NeuroRehabilitador:

Es imprescindible en este contexto asegurar una correcta atención extrahospitalaria a estos pacientes, con una correcta identificación, una rápida inmovilización de la columna, y el rápido traslado a centros hospitalarios especializados.

Una vez que las lesiones medulares se han estabilizado, éstas son irreversibles, y el tratamiento del paciente consiste en un manejo neurorehabilitador integral para asegurar la mejor calidad de vida, evitando la aparición de úlceras por presión, infecciones respiratorias y urinarias y otras complicaciones médicas. Debido a que la médula espinal no se regenera y a la complejidad de su estructura, actualmente no es posible la reparación quirúrgica de las lesiones medulares. Se sigue investigando en campos como el de las células madre, pero de momento no existe ningún tratamiento capaz de revertir las lesiones ya establecidas.

Problemática social de las Lesiones Medulares:

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud la prevalencia de las lesiones medulares oscila entre los 40-80 casos por millón de habitantes, siendo hasta un 90% de ellas de origen traumático. El riesgo de mortalidad es mayor durante el primer año tras la lesión, y se mantiene elevado posteriormente respecto al resto de la población.

Las personas afectadas de esta patología suelen ser pacientes jóvenes varones en su mayoría, desarrollando un estado de dependencia que en muchas ocasiones se asocia con estados de depresión. Todo esto conlleva un gasto sanitario importante, tanto en costes directos como indirectos, asociándose tasas de desempleo asociadas de más del 60% entre este colectivo.